municipalidad
CentroAsistencial
estrella
estrella
estrella
estrella
estrella

Votá la noticia

La otra mirada

La tristeza no sabe de gambetas


yo opino
viernes, 23 de marzo del 2018 | 04:00Hs

"¿Quién fue el del gol?... ¿Quién hizo el gol?". La pregunta brincaba y rebotaba como pelota saltarina sobre las cabezas de los tabloneros que estaban festejando, en alegre aspamento, el gol prematuro de Huracán. "¿Quién hizo el gol?"...La pregunta iba y venía porque el pepino salió de una confusión de blusas blancas que cayeron envueltos entre el pasto y la tierrita. Y cuando el tipo salió del entrevero de los abrazos, quedó aclarado: "¡Fue el Loco! ¡Fue el Loco!". El Loco es  el loquito Houseman, el pibe René de la villa. Cargaba Huracán, Miguelito hizo un centro rasante, y el muchachito villero, el más pintoresco y extravagante jugador argentino de esta hora: uno de los pocos de personalidad fuerte, uno de los pocos absolutamente auténticos que quedan y se destacan en ese cuadro general de un panorama gris formado por proletarios profesionales del pie-pelota, se tiró en palomita entre el lío de patunes y, de coco, puso el 1 a 0. El Güeso lo hizo de palomita. Después, René Houseman clavó dos pepas más y fue siempre un espectáculo con esas gambetas cortitas y esa diablura grandota que el tablón festeja entre la admiración y la risa. Viéndolo tan güesito, tan alegremente despreocupado en el vestir, en el andar como escondiéndose, en el aguantar, todo eso hace que el Güeso sea siempre un villero. Fija que el padrecito Mugica, al que asesinó una mano maldita, maldito sea, lo estará mirando desde allá arriba y le dirá a San Pedro, el de las ganzúas, que según dicen es boquense: -"Vea Don Pedrola, ese es de los míos,  de los buenos, de las villas, de esas villas que son la protesta contra una sociedad manejada en el desorden, basada en la injusticia, donde a los pobres les hacen penales y el referí no los cobra..." Del libro "10.000 horas de fútbol", del maestro Diego Lucero.
"¿Sabés porqué no agarré una en el Mundial del '78? Porque estaba muy entrenado, demasiado bien físicamente" La confesión, que camina por la cornisa del absurdo, no queda mal en la voz de René Orlando Houseman, el Hueso, que declara con picardía en un viejo video. Fue un wing derecho típico y loco. Gambeta, amague y desborde. Centro sesgado o entrada en diagonal a pura mareada y freno, para definir. 
No tuvo una vida ejemplar, de esas que se exhiben como disciplinadas, por respetuosas, por ordenadas. Ni tampoco fue un profesional modelo. Pero muchos lo estacionan por sobre otro loco genial como Oreste Omar Corbatta y hasta lo comparan con Maradona. Nació en La Banda, Santiago del Estero, el 19 de julio de 1953, pero de chico aterrizó en la Villa del Bajo Belgrano. Allí creció como pudo, con  la pelota como arma de defensa. Fanático de Excursionistas, paradójicamente debió conformarse con jugar en Defensores de Belgrano -el rival más acérrimo- porque de Excursionista lo rechazaron por villero. En 1971, antes de los 18 años, debutó en Primera, y en el '72 ganó el ascenso. La temporada siguiente desembarcó en el Globito requerido por un joven y entusiasmado César Luis Menotti, que armaba aquel equipo que sería sensación. El de Babington, Brindisi y las buenas intenciones. El campeón. El 4 de marzo debutó y solo dos semanas después estaba en la Selección de Sívori, jugando ante Uruguay por la Copa Lipton. Su lucimiento le valió la convocatoria para el Mundial de Alemania 1974, donde jugó 6 partidos.
René alcanzó la gloria a nivel internacional en el Mundial de Argentina '78, en aquel equipo de Menotti capitaneado por Daniel Passarella. "A lo mejor, si sabía lo de los milicos, no lo jugaba", dijo cierta vez. En total, en la selección jugó 55 partidos y convirtió 13 goles. Además, pasó por River (1981), Colo Colo de Chile (1982), AmaZulu de Sudáfrica (1983), Independiente (1984) y Excursionistas, donde se retiró en 1985. Pero en el Globo mostró su mejor versión doméstica y participó en 277 partidos con 109 goles; fueron tres períodos en Parque de los Patricios: 1973-1980, 1981 y 1983.
 En una nota intimista con Horacio Pagani le aseguró que: "dejé el alcohol por completo, y eso que antes me ahogaba. Una vez, en el '76, me fui de la concentración de Huracán porque era el cumpleaños de mi hijo. Volví a las 11 de la mañana del otro día para jugar contra River. Tenía una curda bárbara. Dormí una hora, me di como diez duchas y me tomé un termo de café. Los dirigentes se pelearon porque no querían que jugara, pero José Vigo, el técnico, me puso. Entré, hice un gol, y pedí el cambio. La fórmula era buena, porque cuando me marcaban ponía en pedo a los rivales".
No faltaba nunca cuando Huracán jugaba de local. Siempre miraba el partido pegado al alambrado, bien cerca de la línea de cal, la misma que solía recorrer desairando rivales y deslumbrando a los amantes del fútbol. "Tengo miedo de morirme. Estoy con problemas, dolores estomacales... No sé si es cáncer o qué. Los médicos no me dicen nada. Pero yo la paso mal, aparte mi viejo y mi vieja murieron de cáncer. Hace bastante que estoy con este miedo", le dijo a Clarín, como una negra premonición, 16 años antes del mes de octubre pasado, cuando le diagnosticaron cáncer de lengua.
Este jueves, a los sesenta y cuatro años, se nos fue René, que tuvo siempre un concepto poético de la libertad y nunca fue prisionero ni del dinero ni de las imposiciones, el que volaba haciendo equilibrio sobre la línea lateral dejando en ridículo a sus marcadores, el que ahora es una leyenda. El Güeso, el loco, el genio, decidió mirarnos desde arriba, allá donde gambeteará lo que encuentre con sus medias bajas y sus piernas chuecas. Descanse maestro. Y gracias.

¿Qué te pareció la nota?

estrella
estrella
estrella
estrella
estrella

¿Qué te generó la nota?

Más notas de yo opino en el día de hoy

El diario de hoy

Haga click sobre la tapa y lea el diario completo edición impresa

buro
RafaelaNoticias
RadioUniversidad
RadioRivadavia
RadioMitre
Escobar
RPM

Lo último

mutualunion

5RTv El canal de Santa Fe en vivo

Ediciones anteriores

Desde aquí puede ver cualquier edición del diario directamente desde la web