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SEGUNDA PARTE

Propuesta para ir eliminando los planes sociales


enfoques
lunes, 17 de julio del 2017 | 04:00Hs

Por Roberto Cachanosky 

 

La extorsión piquetera


Lo que debía ser un subsidio transitorio para los que quedaron desocupados con la crisis del 2002 se ha transformado en una política pública de largo plazo. La cantidad de planes sociales y subsidios que hoy reparte alegremente el Estado ha crecido en forma exponencial. A tal punto se ha transformado en una forma de vida que el gobierno de Cambiemos se enorgullece de tener más planes sociales que los que había otorgado el kirchnerismo. Eso muestra el fracaso de la política económica, dado que si el Estado tiene que entregar más subsidios, quiere decir que no logra generar puestos de trabajo que le permitan a la gente vivir de su esfuerzo personal.
Ni siquiera el Gobierno dice que son subsidios transitorios, sino que son un derecho adquirido. Sostener que una persona tenga derecho a ser mantenido por el trabajo de un tercero es absolutamente inmoral. Que el Estado les quite compulsivamente el fruto de su trabajo a quienes producen decentemente para repartirlo a conveniencia del gobierno de turno no contribuye a terminar con la cultura de la dádiva.
Es más, el Gobierno actual ha pasado del protocolo antipiquetes a negociar con los piqueteros y darles obra social, cuenta que obviamente paga el contribuyente, lo que da una pésima señal para terminar con esta continua extorsión de grupos que pretenden vivir a costa del trabajo ajeno o sin cumplir las normas mínimas de convivencia.
Que quede claro: el Estado no reparte su dinero porque el Estado no tiene dinero propio, reparte el dinero del contribuyente, de manera que un primer paso para ir terminando con este negocio de los planes sociales consiste en remarcar que el Estado no ayuda a la gente, la ayuda el contribuyente.
Volviendo a las presiones que recibe el gobierno de diferentes grupos que exigen que alguien les dé algo, podemos resaltar que al reiterar este comportamiento de los piqueteros exigiendo obras sociales gratis y subsidios, los manteros exigiendo un subsidio y un lugar donde trabajar y los contratados del Conicet exigiendo que se les renueve un contrato que había terminado pero el gobierno accedió a renovarlo, queda en evidencia que cuantas más veces ceda el gobierno ante la extorsión de los diferentes grupos, más crecerá la oferta de extorsión o la demanda de más subsidios. En otras palabras, los contribuyentes tendremos que poner más dinero para pagar la cuenta de la plata que entrega el gobierno frente a todas extorsiones.
Suele argumentarse que si el gobierno no negocia con estos extorsionadores, se rompe la paz social y la situación sería peor. Con este argumento lo que nos están diciendo es que el Estado prefiere utilizar el monopolio de la fuerza para «robarnos» el fruto de nuestro trabajo en nombre de la solidaridad social en vez que los piqueteros nos roben directamente.
¿Qué hacer frente a esta extorsión? El camino a transitar consiste en desactivar el arbitraje que hacen los piqueteros. "¿Por qué voy a ir a trabajar si el Estado le roba a otro para que me mantengan?", dirá un piquetero. Solo optará por ir a trabajar si se pone un límite de tiempo en el subsidio que se otorga y si la diferencia entre el subsidio y el sueldo que puede recibir por un trabajo es lo suficientemente amplia como para incentivarlo a trabajar.
El primer punto, entonces, es ponerle un límite de tiempo a los planes sociales que se otorgan. En segundo lugar es ir aumentando los planes sociales por debajo de la inflación para que quien hoy prefiere no trabajar vea la diferencia de ingreso del subsidio y de trabajar y cambie de opinión.
El tercer punto es realizar un reempadronamiento de todos los que reciben planes sociales tomando datos sobre lugar en que vive, habilidades laborales, edad, etcétera. Con esta información disponible, las empresas podrán contratar con descuentos de cargas sociales a personas que estén en planes sociales. El Estado le informará al beneficiario de un plan social que cerca de su domicilio existe un trabajo y es obligatorio tomarlo. Una vez que esté trabajando, el subsidio que recibe se le irá reduciendo mensualmente un 10% hasta que cobre solamente el sueldo en el lugar donde fue contratado. Si rechaza el trabajo, entonces pierde directamente el subsidio.
El cuarto punto consiste en recrear las antiguas escuelas de artes y oficios. Escuelas de carpinteros, electricistas, gasistas, pintores, cocina, etcétera que funcionarán en escuelas municipales y en parroquias. Se le pedirá apoyo a la Iglesia Católica y de otras confesiones con lugares para que se dicten los cursos de artes y oficios. Los fondos para financiar el pago de los profesores y los materiales saldrán de la privatización de empresas que hoy tienen pérdidas.
Quien recibe un plan social no cobrará ese plan si no demuestra estar realizando alguno de esos cursos de artes y oficios. Terminado el curso, recibirán la matrícula para trabajar y deberán comenzar a buscar clientes. Durante tres meses recibirán el subsidio pleno mientras buscan clientes y al cuarto mes su subsidio será disminuido un 10% mensual hasta extinguirse. De esta manera, el contribuyente estará haciendo el esfuerzo de otorgarles las herramientas para poder capacitarse para trabajar.
En quinto lugar, persona que reciba un subsidio y se la detenga realizando un piquete perderá automáticamente el plan social. Persona que hace piquete y cobra un subsidio deja de recibirlo automáticamente en caso de violar la ley haciendo piquetes.
El plan de capacitación y reempadronamiento de quienes reciben un subsidio irá acompañado de una nueva legislación laboral que ofrezca flexibilización laboral y reduzca las cargas sociales que deben enfrentar las empresas. Es decir, quienes se incorporen nuevamente al trabajo formal tendrán una legislación laboral más flexible que el stock.
En síntesis, los planes sociales no pueden ser para siempre y sin ninguna clase de prestación o responsabilidad de quien lo recibe. Ya sea capacitándose para trabajar por su cuenta o entrando en el sistema de trabajo en blanco con flexibilidad laboral. Los planes sociales destinados a personas que no tienen trabajo deben reducirse a uno solo: subsidio por desempleo.
Tercero, todos aquellos que hoy reciben planes sociales deberán reempadronarse y solamente recibirán un plan por persona, dinero que se les acreditará en una caja de ahorro de algún banco. Ninguna organización podrá reclamar para otros y menos administrar los planes sociales. De esta manera se terminará con la industria del piqueterismo.
Finalmente, para terminar con la extorsión de los piquetes para cobrar cada vez más y actuar como fuerzas de choque, persona que hace un piquete, persona que pierde su subsidio.

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